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«Managua come carne de Perro» Recordando a «Mamá Sara»

Hablemos de la mamá Sara en la vieja Managua

Esta es la triste historia del famoso comedor y cantina de Mamá Sara. Allá por los años 1965 yo tenía 17 años y era un buen cliente de Mamá Sara. Había una cantina popular ubicada en el barrio María Auxiliadora, que le llamaban Mamá Sara, le decían así porque la dueña se llamaba Sara y todos le decían mamá.

Una mujer bien elegante entre 45 y 50 años de edad que tenía un gran carisma y era querida por toda la capital. Ella trataba de hijitos a todos sus clientes. ¿Haber hijito que vas a comer hoy? ¿Pase adelante hijo que te pareció la comida hijito?

Ese lugar era muy famoso, vendían licuados lo que atraía mucha clientela femenina, la sopa de res de los fines de semana y la infaltable y gustosa carne o churrascos, así como rones, wisky, aguardiente, guaro, me acuerdo de la rica chicha bruja que valía un chelín el vaso.

A este lugar llegaban clientes desde el más pobre hasta la crema y nata de Managua, entre ellos los hijos de Somoza, ejecutivos del Banco de América, empleados de los ministerios, etc. Una de las novedades de este lugar es que la media de Santa Cecilia con dos bocas de carne asada o churrasco valía 15 córdobas y la media de flor de caña con dos bocas de carne asada o churrasco valía 20 córdobas.

El local Mamá Sara era una casa de bloques, de piso de barro, en la entrada había mesas, más adelante había locales para reservado por si llegabas acompañado, y más adelante había un anexo típico estilo ranchón con palma allí había una pared con una puerta que daba a un traspatio donde nadie pasaba.

Ya había rumores de lo que se escondía allí, había un destace de perros, pero no era nada confirmado. Un día uno de los trabajadores abrió la puerta de ese traspatio para pasar las viandas de carne ya destazada y lavadita y olvido cerrar la puerta. Entonces un cliente se levantó de la mesa al inodoro, pero estos estaban ocupados y vio la puerta abierta del traspatio y entró creyendo que estaba vacío y cuál fue su susto cuando vio un bajarete grande lleno de perros colgados tipo chanchos de matadero, se quedó callado, se regresó a su mesa y le conto a sus compañeros, uno de estos se fue con una cámara que portaba y tomo varias fotos a escondidas.

Estos jóvenes se fueron a la prensa a venderles la noticia y esta les pago 2000 córdobas por la primicia. La prensa comunicó al Ministerio de Salud con evidencias en manos y estos llegaron como clientes. Estando allá en el local de Mamá Sara obligaron a la dueña a que abriera la puerta del traspatio e indagaron la información corroborando su veracidad.

La prensa al día siguiente saco la noticia como primicia, fue una bomba en toda Nicaragua La portada de la prensa de ese día fue “MANAGUA COME CARNE DE PERRO”, fueron de hecho tres portadas, una de la mañana, otra del medio día y otra de la tarde por lo trascendental de los hechos.

Mamá Sara, destazaba los perros y los combinada con la carne de res y de cerdo, esta era bien condimentaba y bien cocinada lo que la hacía muy gustosa. En una de esas ediciones mencionaron a los clientes que visitaban ese lugar entre ellos: Empleados del Banco de América, empleados de los Banco nacional, empleados del banco nicaragüense, empleados de la aduana, empleados de la línea aérea” La nica”, Empleados de la policía y el ejército.

Yo trabaja en la librería cardenal ubicada de la iglesia San Antonio media arriba. Recuerdo muy tempranito me lleva el periódico un amigo y me dice, al saber cuántas libras de carne de perro te hartaste… yo quedo leyendo y le respondo: acuérdate que me dijiste que querías otro servicio y le llevaste un servicio A tu esposa… nos burlábamos el uno del otro.

La pregunta del millón era ¿Cómo nunca detectaste que era carne de perro? Después se supo la historia completa porque mamá Sara lo confeso en los interrogatorios de la seguridad de Somoza. Los investigadores de Somoza que por cierto también eran fieles clientes de ella le preguntaron que como hacía para preparar el churrasco y la carne asada para que no fuera detectada por el cliente, ya que ni ellos mismos habían detectado eso. Ella confesó que el servicio especial era de dos libras y entonces en ese churrasco ponía una libra de carne de res y una de perro y las combinada con sus ingredientes y salsas dándole un rico gusto.

Lo mismo pasaba con la carne asada que era más demandada por el servicio familiar y domiciliar En el caso del servicio de costilla asada que era el plato favorito de los tomadores, ponía la costilla y la acompañaba con tiras de carne de perro y res. En el caso de la sopa de carne de res de los sábados y domingo era más fácil de ocultar la carne de perros. Para esta confesión la prensa saco otra edición al cuarto día que se destapo el hecho. También recuerdo que La prensa vendió como pan caliente toda esta noticia. El local fue cerrado por el ministerio de salud, doña Sara fue juzgada y condenada, no recuerdo más de ella.

RELATO DE ARLE DOLMUS RIVERA

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